Qué hacer si te quedas fuera de casa
Si estás leyendo esto en el rellano, empieza por lo más importante: no fuerces la puerta. La mayoría de los destrozos que arreglamos no los causó la cerradura, los causó la prisa de los primeros diez minutos. Aquí tienes los pasos por orden, y sobre todo lo que no debes hacer.
Los pasos, por orden
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1. Para y respira treinta segundos
La mayoría de los destrozos que arregla un cerrajero los causa la prisa, no la cerradura. Antes de tocar la puerta, decide con calma qué vas a hacer.
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2. Comprueba si la puerta está solo encajada
Si se cerró de golpe sin echar la llave, empuja y tira suavemente para ver si el resbalón está simplemente encajado. No fuerces ni golpees.
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3. Busca una segunda llave antes de llamar a nadie
Piensa en quién tiene una copia: familia, un vecino de confianza, el trabajo o la guantera del coche. Una llamada puede ahorrarte el aviso entero.
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4. Descarta accesos alternativos seguros
Comprueba una puerta trasera o un acceso a nivel de suelo, pero nunca intentes entrar por una ventana, un balcón o un patio de luces: cada año hay accidentes graves por esto.
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5. Llama a un cerrajero con dirección física
Explica qué tipo de puerta es, si la llave está puesta por dentro y dónde estás. Pide precio cerrado antes de que empiecen a trabajar.
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6. Si la cerradura ha quedado dañada, cámbiala
Cuando la apertura obliga a sustituir el bombín o la cerradura, hazlo en la misma visita: sale más barato que un segundo aviso y evita quedarte fuera otra vez.
Lo que no debes hacer, aunque lo hayas visto hacer
Esta lista es más útil que la anterior, porque es la que evita facturas.
- La tarjeta en la ranura. Funciona en las películas. En la realidad raya la puerta, dobla el resbalón y convierte una apertura de diez minutos en una cerradura que hay que cambiar.
- Hacer palanca con un destornillador. Deforma el marco. Un marco deformado no se arregla apretando un tornillo: hay que ajustarlo o sustituirlo, y eso ya no es cerrajería barata.
- Sacar tú la llave partida. Con pinzas o con otra llave lo normal es empujar el trozo hacia dentro. Antes de tocarlo, la extracción suele ser sencilla; después, muchas veces hay que sustituir el bombín.
- Golpear la puerta o darle patadas. Si es blindada no vas a conseguir nada salvo dañar los anclajes; si no lo es, quizá entres, y entonces tendrás que pagar una puerta.
- Entrar por una ventana, un balcón o un patio. No hay ninguna cerradura que valga una caída. Ninguna.
- Llamar al primer número que aparece en el buscador. Muchos son centralitas nacionales que derivan el aviso y te dicen el precio cuando el trabajo ya está hecho. Aquí explicamos cómo distinguirlos.
Qué contar cuando llames
Estos cuatro datos hacen que la llamada sea útil y que te puedan dar un precio de verdad:
- Qué tipo de puerta es: de madera normal, metálica y pesada, o de las que hacen varios «clics» al cerrar.
- Si la llave está puesta por dentro o no. Cambia por completo la técnica.
- Qué ha pasado exactamente: se cerró de golpe, la llave no gira, se partió dentro, o has perdido las llaves.
- Dónde estás, con calle y número. Si es una urbanización, alguna referencia visible.
Con eso, un cerrajero decente puede decirte una horquilla de precio por teléfono y una hora realista de llegada. Si no te pregunta nada de esto y te suelta un precio, desconfía.
Después de entrar: la decisión que casi nadie toma bien
Cuando la puerta se abre, el problema parece resuelto. Pero hay una diferencia importante entre dos situaciones:
Si las llaves estaban dentro, no hay nada más que hacer: entra, cena y olvídalo. Si has perdido las llaves, la puerta abierta no resuelve nada. Esas llaves están en algún sitio, y si en el llavero había algo que indique dónde vives —un mando de garaje, una tarjeta, una etiqueta— el riesgo es real. Ahí lo sensato es cambiar el bombín en la misma visita: cuesta bastante menos que una cerradura entera, se hace en minutos y anula la llave perdida. Lo explicamos en bombines de seguridad.
Y para que no vuelva a pasar
Una copia en casa de alguien de confianza que viva cerca. Es la solución más barata que existe y la que casi nadie tiene. Lo que no debes hacer es esconder una llave bajo el felpudo, en el contador o en la maceta: son los tres primeros sitios donde mira cualquiera, y quien entre así lo hará sin dejar señal de forzamiento, con lo que eso significa para un seguro.
Si lo tuyo es ahora mismo, mira el servicio de cerrajero urgente 24 horas o la apertura de puertas.
Preguntas frecuentes
Se me ha cerrado la puerta de golpe con las llaves dentro, ¿puedo abrirla yo?
Si la puerta se cerró de golpe sin echar la llave, a veces solo está sujeta por el resbalón y cede empujando y tirando con suavidad. Pruébalo una vez, sin golpear ni hacer palanca. Lo que no debes hacer es meter una tarjeta, un cuchillo o un destornillador: la técnica de la tarjeta funciona en las películas y en la vida real lo que suele conseguir es rayar la puerta, doblar el resbalón y convertir una apertura sencilla en una cerradura que hay que sustituir.
La llave está puesta por dentro, ¿eso complica las cosas?
Sí, es una situación distinta y conviene decirlo al llamar, porque cambia la técnica y el tiempo. Con la llave puesta por el otro lado no se puede trabajar sobre el bombín de la forma habitual, así que el cerrajero necesita saberlo antes de salir para llevar la herramienta adecuada. Decirlo por teléfono ahorra tiempo real.
¿Puedo entrar por la ventana o por el balcón del vecino?
No. Es el consejo más importante de esta guía. Cada año hay caídas graves de gente intentando pasar de un balcón a otro o descolgarse a un patio, y ninguna cerradura vale una lesión. Tampoco es buena idea romper un cristal: te vas a cortar, te va a costar más que la apertura y vas a pasar la noche con un agujero en casa.
Se ha partido la llave dentro de la cerradura, ¿qué hago?
No intentes sacarla con pinzas ni con otra llave. Lo más probable es que empujes el trozo más adentro y compliques la extracción, que hasta ese momento suele ser sencilla. Deja la puerta como está y llama. En muchos casos se extrae el fragmento y la cerradura se puede conservar; si has hurgado antes, esa posibilidad baja bastante.
Estoy con un bebé o un mayor dentro de casa, ¿a quién llamo?
Si hay una persona dependiente sola dentro, un fuego encendido o cualquier riesgo inmediato, llama al 112 antes que a un cerrajero. Los bomberos pueden intervenir de inmediato y esa es la decisión correcta: en esa situación el tiempo importa más que la puerta.
¿Cómo evito que me vuelva a pasar?
Deja una copia en casa de alguien de confianza que viva cerca —es la solución más barata y la que casi nadie tiene—, y evita el escondite bajo el felpudo o en el contador, que es el primer sitio donde mira cualquiera. Si tu puerta se cierra sola al empujarla, coger la costumbre de llevar la llave en el bolsillo y no en la mesa de la entrada resuelve el noventa por ciento de los casos.
¿Estás fuera de casa ahora mismo?
Llámanos y cuéntanos qué puerta es y si la llave está puesta por dentro. Con eso ya podemos darte un precio.